La violencia, la intimidación y el acoso psicológico son problemas cada vez más frecuentes en las organizaciones y empresas europeas. Así lo ha puesto de manifiesto un informe elaborado por la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (European Agency for Safety and Health at Work; EU-OSHA), publicado el pasado 31 de enero de 2011.

El informe, titulado Workplace Violence and Harassment: a european picture, (Violencia y acoso laboral: una panorámica europea), recoge datos sobre la prevalencia de los problemas de intimidación y acoso laboral, extraídos de estadísticas nacionales e internacionales referidas a países europeos, así como recopila los principales resultados de estudios científicos en relación con los antecedentes y las repercusiones del acoso laboral para el trabajador y para la propia empresa.

Según se desprende del informe, entre un 5% y un 20% de los trabajadores europeos sufre violencia y el acoso laboral, – el porcentaje varía dependiendo del país, el sector y la metodología empleada-. Por otro lado, aunque el 40% del personal directivo encuestado se muestra preocupado ante la violencia y el acoso psicológico en el lugar de trabajo, tan sólo el 25% ha implantado medidas correctoras, y en la mayor parte de los países de la UE, este porcentaje no supera el 10%. Los datos apuntan que los problemas de violencia y acoso laboral son más comunes en los sectores relacionados con la salud, el trabajo social y la educación, donde el 50% de los directivos considera este fenómeno como un grave problema de seguridad y salud en el trabajo.

Tal y como se cita en el documento, el acoso y la violencia en el trabajo tienen graves repercusiones en todos los niveles.

Los trabajadores sometidos a este tipo de circunstancias, -y según los resultados de la encuesta Fourth EWCS 2007 (Fourth, European Working Conditions Survey), recogida en el informe de la EU-OSHA-, presentan un claro y notable aumento de problemas de salud mental y malestar psicológico, que se manifiestan principalmente en irritabilidad, dolor de estómago, problemas de sueño y ansiedad.

Respecto a su salud física, presentan un mayor número de síntomas en comparación con el resto de la población de trabajadores activos. En concreto, el 40% de los trabajadores expuestos a acoso laboral informaron de 6 ó más síntomas físicos de un total de una lista de 17, frente al 15% de la población.

Los síntomas más comunes fueron problemas de audición, de visión, alteraciones cutáneas, dolor de espalda, dolor de cabeza, dolor de estómago, dolores musculares, dificultades respiratorias, trastornos cardiovasculares, fatiga generalizada, problemas de sueño, alergias, ansiedad, irritabilidad y lesiones.

Toda esta sintomatología suele derivar en bajas prolongadas por enfermedad e incluso en suicidio.

El informe de la Agencia Europea también advierte de los costes que el acoso laboral supone para las empresas y organizaciones como, por ejemplo, descenso de la productividad, repercusión negativa en la imagen de la compañía, mayor rotación del personal, pérdidas económicas en litigios jurídicos, pérdida de personal cualificado y adelanto de la jubilación anticipada provocada por incapacidad.

Debido a su asociación con la incapacidad y el desempleo, la Agencia Europea señala que la violencia laboral es un problema que afecta a la sociedad en general y a la economía del país.

Finalmente, el texto repasa las principales estrategias y líneas de acción implantadas, a nivel europeo y nacional, para prevenir y actuar sobre las situaciones de acoso laboral, como el programa PIMA-EF (European framework for psychosocial risk management), o las iniciativas desarrolladas por ILO (International Labour Office) y por la Organización Mundial de la Salud (Raising awareness of Psychological Harassment at Work).

Los expertos de la EU-OSHA consideran que, a pesar de éstos y otros intentos locales por atajar el problema de la violencia y el acoso laboral, los gobiernos europeos adolecen de una falta de sensibilización y de una escasa atención a este grave problema, resaltando la necesidad urgente de desarrollar medidas preventivas y de expandir buenas prácticas que sean sensibles a esta realidad.

A este respecto, el director de EU-OSHA, Juka Takala, ha alertado en un comunicado de prensa que “la violencia, las agresiones verbales o las amenazas a las que se ven expuestos los empleados en su trato con clientes o con pacientes constituyen problemas de seguridad y de salud esenciales. Y, en ocasiones, las secuelas psicológicas son más peligrosas que las lesiones físicas“. “Tanto la violencia como el acoso psicológico representan serias amenazas para la seguridad y el bienestar de los trabajadores europeos y, sin embargo, tienden a quedar subestimados“, ha añadido.