Preguntas Frecuentes (por el Prof Iñaki Piñuel)

No estoy seguro de si estoy siendo acosado o no... 

¿Cómo puedo saberlo?

Es posible acosar a alguien de forma tan sutil que resulte casi imperceptible a ojos de terceras personas. Esto lleva a que las víctimas se vean indefensas e incapaces de explicarse lo que les está pasando. Esta dificultad se hace aun mayor cuando son niños de corta edad quienes sufren el problema del acoso, pues experimentan el malestar asociado pero generalmente carecen de la capacidad para expresar lo que les está pasando.

Hay que tener en cuenta que existen situaciones que llevan a algunas personas a sentirse acosadas sin estar siéndolo. No es suficiente la sensación de sentirse acosado para diagnosticar el acoso. El acoso no puede diagnosticarse en función de vivencias subjetivas.

El criterio para determinar si hay acoso deberá ser siempre la EXISTENCIA DE CONDUCTAS OBJETIVAS DE MALTRATO, que tengan un caracter continuado, recurrente y sistemático.

¿Es el acoso una percepción subjetiva?

No. El acoso puede objetivarse y evaluarse por profesionales especializados. Existen distintas herramientas psicométricas o tests que permiten evaluar el tipo de conductas de maltrato al que uno está expuesto y su frecuencia. Existen tests específicos para los distintos tipos de acoso: acoso escolar, acoso laboral, etc.

Cada conducta puede ser objetivada de distintas formas. Por ejemplo, el trato a gritos y las amenazas verbales pueden ser grabados. Otras veces las conductas de maltrato son vistas por terceras personas o quedan registradas de alguna otra forma. La forma de objetivar esas conductas variará en función del tipo de conducta que sea.

¿Qué efectos produce el acoso sobre la salud?

El acoso puede tener graves efectos sobre la salúd física y el estado psicológico.

El acoso constituye una situación de amenaza para el organísmo. Por lo general ningún ser humano nace preparado para hacer frente al acoso cuando este se prolonga en el tiempo. Con el tiempo se van minando las fuerzas y los recursos de afrontación de las personas dificultando la salida de la situación. Las víctimas terminan por caer en un estado de indefensión aprendida pues descubren que hagan lo que hagan el acoso continúa.

Uno de los cuadros clínicos más frecuentes que se desarrolla a raíz del acoso es el SEPT o Síndrome de Estrés Postraumático. Suele cursar con síntomas depresivos, ansiedad y un pronunciado miedo a todo lo que suponga el riesgo de volver a ser maltratado. Cuando los daños se cronifican pueden llevar a cambios permanentes de la personalidad. Si está siendo acosado o tiene secuelas de una situación de acoso del pasado, busque ayuda.

Enfrentarse al acoso supone un gran desgaste energético y por ello las víctimas pueden desarrollar molestias somáticas de muy distintos tipos: dolores musculares, cefaleas, palpitaciones, problemas de piel, problemas digestivos, problemas respiratorios, nausea, etc..

Uno de los síntomas más característicos del acoso es el miedo a ir al sitio en que este se produce. En ocasiones el organismo reacciona enfermando como forma de evitar ir al lugar en que uno es maltratado. Por ejemplo los niños que sufren acoso escolar pueden sufrir genuinos dolores de cabeza, nauseaa o incluso fiebre elevada cada mañana antes de partir hacia el colegio.

¿Que es el Estrés Postraumático o SEPT?

El Estrés Postraumático es uno de los cuadros más rebeldes de la psicología. Mientras que algunos síndromes y trastornos pueden desaparecer con el mero paso del tiempo, el SEPT suele ser de caracter crónico y no desaparece con el tiempo si no es tratado adecuadamente.

El SEPT parece a raíz de una situación traumática en que la persona percibe un peligro para su integridad física o psicológica. Si usted ha sufrido una situación traumática y ha notado durante un periodo superior a un mes los siguientes síntomas es probable que haya desarrollado SEPT:

  • Recuerdos invasivos y desagradables de la situación traumática.
  • Pesadillas.
  • Pensamientos recurrentes sobre la situación traumática vividos con malestar.
  • Intentos de evitar imagenes, pensamientos o sentimientos relacionados con el trauma.
  • Evitación de estímulos que recuerden al trauma.
  • Desesperanza al pensar en el futuro.
  • Incapacidad para disfrutar.
  • Irritabilidad y enfados incontrolables.
  • Insomnio.
  • Hipervigilancia (estar continuamente en estado de alerta).

¿Porqué el acoso genera SEPT?

Algunas personas se preguntan cómo el acoso puede generar cuadros tan graves. Cuando se mira aisladamente una única conducta de maltrato (un insulto, un empujón, una amenaza...) puede parecer un hecho menos grave que otras situaciones traumáticas como los accidentes de coche, terremotos, atracos con violencia física, etc.

La gravedad del acoso no recae en la magnitud de las conductas individuales de acoso u hostigamiento sino en su caracter repetitivo. Aunque las conductas aisladamente puedan llamar poco la atención a terceras personas, para las víctimas suponen todo un proceso de victimización que las mantiene en constante estado de alerta.

Las víctimas de situaciones de acoso viven el día a día con auténtico terror, a la espera de descubrir cual será la siguiente conducta de maltrato y de humillación, dentro de un proceso que nunca termina y que ellos no pueden detener. Eso es lo que genera la vivencia de estar ante una auténtica amenaza para su integridad, generando el cuadro de estrés postraumático.

¿Es necesario esperar a que aparezca el daño psicológico para diagnosticar el acoso?

No. De hecho lo ideal es diagnosticar la situación de acoso o maltrato antes de que haya daños para así poder prevenirlos. Es por eso que en distintos ámbitos ya existe la obligación legal de tomar medidas para evitar que el acoso genere daño a las personas.

Los centros educativos están obligados a tomar medidas para proteger a cualquien menor de situaciones de acoso y violencia escolar. Igualmente las empresas están a obligadas a evaluar los riesgos psicosociales en el trabajo, lo que incluye el acoso laboral, para tomar las medidas necesarias para impedirlo y sancionarlo.

¿Se puede denunciar el acoso?

Si. El acoso puede ser denunciado. Hay profesionales especializados en la atención a víctimas de maltrato psicológico en distintos ámbitos, tanto a nivel psicológico como en el ámbito legal. Hay algunos ámbitos en que ya se ha legislado el acoso psícológico.

Por ejemplo, el acoso laboral queda recogido desde 2011 en los artículos 173 y 174 del código penal.

¿Es verdad que el acoso te hace más fuerte o te prepara para la vida?

Al contrario de lo que algunas personas defienden, el acoso no hace más fuertes a las personas ni prepara para la vida. Por el contrario, el acoso disminuye las capacidades y recursos que tiene una persona para defenderse, aumentando su vulnerabilidad en futuras situaciones de acoso.

Lo que hace fuertes a las personas y las dota de capacidad para afrontar los problemas  es contar con buenos modelos a imitar, modelos que les apoyen, y que sean un ejemplo a seguir sobre cómo defender en la vida aquello en lo que uno realmente cree.

¿Es consciente mi acosador de que me está haciendo daño?

Los acosadores son conscientes de que están maltratando a otros y de que les pueden estar generando daños. Lo que ocurre es que no les importa dañar a otros. No sólo no les importa dañar a otros sino que (aunque no lo manifiesten explícitamente) su objetivo es dañar. A veces quieren dañar al otro con el mero fin de eliminarlo (por venganza, envidia, etc.) o para generarle un daño y un sufrimiento. Otras veces dañar al otro es un medio que les permite alcanzar otro fin (por ejemplo, quedarse con el puesto de trabajo de la persona acosada, demostrarle al grupo que tiene más poder, etc.).

¿Es posible acosar a alguien por una buena causa?

No. El acoso por definición está mal, ya que busca dañar a la otra persona. No hay nada que justifique el acoso. Pongamos el siguiente ejemplo: un trabajador puede ser lento, vago y perezoso, pero incluso en las peores circunstancias existirán otras medidas para solucionar el problema que no impliquen destruir al otro física ni psicológicamente.

No es aceptable maltratar y hostigar a otra persona sea cual sea el fin perseguido. Los intentos de justificar el maltrato son propios de personalidades maquiavélicas (un subtipo de personalidad psicopática).

Si usted es víctimas de acoso no espere que su agresor confiese los verdaderos motivos por los que le está acosando.

 Su agresor busca perjudicarle, por tanto:

  • No intente hacerle entrar en razón. Su acosador ya sabe que le está acosando, y además le da igual dañarle. El único que no termina de entrar en razón y darse cuenta de que realmente le están acosando suele ser la víctima de ese acoso.
  • No crea ni una de las palabra que diga cuando intente justificar el maltrato. El maltrato nunca es justificable.
  • Recuerde que usted no necesita que su agresor reconozca su animadversión hacia usted. Esa animadversión ya está plasmada en cada una de sus conductas de maltrato hacia usted.

¿Qué puedo hacer si sufro una situación de acoso?

Si usted, o una persona a su cargo, está sufriendo acoso, busque ayuda. Es posible salir de esa situación y recuperarse del daño. Nunca de la situación por perdida. Hay personas especializadas en ayudar a gente en esa situación.

Puede leer más sobre como salir del acoso en la sección Salir del Acoso.