El premio de la Fundación Everis, creada en 2001 y presidida por el antiguo ministro Eduardo Serra, tiene como objetivo reconocer aquellas reflexiones sobre políticas de negocio que analicen de forma novedosa el papel que las empresas juegan en las dinámicas de cambio social.

El profesor de Ciencias Empresariales de la UAH y director del Observatorio Cisneros de la Universidad, Iñaki Piñuel, se ha hecho con el galardón que otorga la Fundación Everis, por su ensayo “Liderazgo Zero”.

Una novedosa reflexión que profundiza en aspectos relacionales y psicológicos del ser humano para perfilar una radiografía del liderazgo dañino y cómo evitarlo. Este ensayo explica los peligros de un tipo de dirección tóxica de empresas y el modo en que el poder puede cambiar a aquellos que lo detentan. Piñuel apoya el renacimiento de una nueva generación de directivos basados en la humildad intelectual, y en la renuncia a la rivalidad y al consiguiente conflicto entre las relaciones con los demás en la organización.

Cuéntenos a grandes rasgos en qué consiste su obra “Liderazgo Zero” por la que ha recibido el Premio Ensayo de La Fundación Everis.

El ensayo versa sobre lo que yo llamo el liderazgo Zero, más allá del poder tradicional, la rivalidad y la violencia. El liderazgo Zero está exento, como le pasa a la Coca-Cola Zero, por ponerte un ejemplo, de componentes engordantes.

Es decir, exento de lo que calificamos tóxico. Es una reflexión sobre si es posible este tipo de liderazgo para lo cual, desglosamos las grandes tentaciones del directivo y cómo, a parte de superar la tentación, la rivalidad y la violencia, es posible convertirse en un líder Zero.

¿Qué adjetivos definen un liderazgo dañino de una empresa?

Un liderazgo tóxico conlleva que su personal sean subordinados y meros instrumentos al servicio de la organización. Es lo que yo llamo la moral teleológica del líder tóxico que es ver a los demás como meros instrumentos para sus fines. El liderazgo tóxico produce a su alrededor daño permanente sobre las relaciones humanas y expande una atmósfera psicosocial tóxica.

¿Cómo puede afectar el liderazgo tóxico a las relaciones personales entre trabajadores, a ellos mismos y a la proyección de la empresa en general?

Crea un clima de desconfianza mutua entre los trabajadores, es decir, lo que llamo juegos de suma cero: Competir, en vez de colaborar. Fomenta el individualismo, la falta de cooperación. Las rivalidades entre las relaciones humanas conducen a las envidias, a la violencia y por consiguiente, comportamientos que dificultan que la organización llegue a ser rentable.

¿Qué metodología de trabajo realizó para crear su ensayo final?

Este ensayo es el resultado de varios estudios ya realizados por nosotros en el Observatorio Cisneriano de la Universidad de Alcalá. Es la reflexión a fondo de los estudios ya hechos. Uno de los datos relevantes que sacamos de un estudio fue que el 36% de los empleados españoles examinarían a su jefe por un psicólogo. Esto revela que los empleados de una organización tienen muchas dudas acerca de si sus responsables jerárquicos saben llevar la empresa.

Mi ensayo es una reflexión sobre estos estudios y es efectivamente pesimista porque manifiesta algo de lo que nadie quiere hablar. Este es uno de los problemas que encubre el liderazgo tóxico. Cuando se pone de manifiesto que hay un lado obscuro de la fuerza y esto se revuelve, deciden no aceptar la realidad por lo que lo critican. Aunque la reflexión que yo hago ofrece una alternativa, un “lado luminoso”, que es el liderazgo Zero, es decir, cero poder.

Eduardo Serra, Presidente de la Fundación Everis ha declarado:
“Hemos elegido este ensayo como merecedor del premio, entre más de 25 obras presentadas, ya que presenta un diagnóstico innovador sobre el liderazgo dañino, y que no es habitual en los libros publicados sobre esta materia.”

¿Qué le supone haber conseguido el premio?

El Premio Ensayo de La Fundación Everis es el galardón más importante de ensayo empresarial y me enorgullece haberlo conseguido porque ratifica una realidad que está ahí y que llevo estudiando, detalladamente, desde hace tiempo.

En el libro “Si Aristóteles dirigiera General Motors“, Tom Morris, su autor, aplica la filosofía clásica a la empresa actual y demuestra que las compañías que fomentan una cultura corporativa basada en la dignidad y la humanidad consiguen más éxito, es decir, muestra un lugar de trabajo donde la sinceridad y la integridad es la regla y no la excepción. ¿Qué opina sobre esa solución al liderazgo dañino?

Estoy de acuerdo en la teoría, de hecho, llevo 12 años en la Universidad enseñando esto mismo. Lo que ocurre es que en la práctica, que es donde realmente se mide el grado de realidad, deja mucho que desear. Para hacer frente al problema, lo primero que hay que hacer es evaluarlo, no negar que el problema existe.

Los estudios Cisneros nos permiten poner cifras y datos a una realidad que nadie quería ver y esto conlleva persecuciones. Pero es esencial conocer el problema para poder actuar. Muchos tienen el síndrome de negación, niegan que en su organización se dé el problema planteado. Hay que ser conscientes que desde la verdad podemos descubrir al lado oscuro del management, reconocerlo y actuar contra él.

¿Qué soluciones propone usted en su ensayo?

El verdadero líder es aquel que apuesta por el poder Zero y renuncia a la forma tradicional de poder. Rechaza la coacción, la amenaza, el “yo soy el jefe y tú el indio”, el crear miedo a ser despedido o a las sanciones; Es decir, el mantener a raya a los de abajo y a los de los lados con cierto tipo de comportamientos. Ese poder, tal y como tradicionalmente lo conocemos, no funciona en el siglo XXI.

El verdadero líder tiene el poder que le otorgan las personas porque éstas, le otorgan su confianza.